15 de marzo de 2013

Vía Crucis - 1ª Estación - Plinio Corrêa de Oliveira


A partir de hoy ,hasta el Viernes Santo (29/3) publicaremos todos los días una estación del Vía Crucis compuesto por el Profesor Plinio Corrêa de Oliveira.

"Catolicismo" Nº 3, Marzo de 1951



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I Estación

Jesús es condenado a muerte


V. Adorámus te Christe et benedícimus tibi.
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.
R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 
El juez que cometió el crimen profesional más monstruoso de toda la Historia no fue impulsado a ello por el desorden de alguna pasión ardiente. No lo cegó el odio ideológico, ni la ambición de nuevas riquezas, ni el deseo de complacer a ninguna Salomé. Le movió a condenar al Justo el recelo de perder el cargo pareciendo poco celoso de las prerrogativas del Cesar; el miedo de crear para sí complicaciones políticas, desagradando al populacho judío; el miedo instintivo de decir “no”, de hacer lo contrario de lo que se pide, de enfrentar el ambiente con actitudes y opiniones diferentes de las que en él imperan.
Vos, Señor, lo mirasteis por largo tiempo con aquella mirada que en un segundo obró la salvación de Pedro. Era una mirada en la que aparecía vuestra suprema perfección moral, vuestra infinita inocencia, y sin embargo él os condenó.
¡Oh, Señor, cuántas veces imité a Pilatos! ¡Cuántas veces por amor a mi carrera dejé que en mi presencia la ortodoxia fuese perseguida, y me callé! ¡Cuántas veces presencié con los brazos cruzados la lucha y el martirio de los que defienden vuestra Iglesia! Y no tuve el coraje de darles ni siquiera una palabra de apoyo, por la abominable pereza de enfrentar a los que me rodean, de decir “no” a los que forman mi ambiente, por el miedo de ser “diferente de los demás”. Como si me hubieseis creado, Señor, no para imitaros sino para imitar servilmente a mis compañeros.
En aquel instante doloroso de la condenación, Vos sufristeis por todos los cobardes, por todos los muelles, por todos los tibios… por mí, Señor.
Jesús mío, perdón y misericordia. Por la fortaleza de que me disteis ejemplo encarando a la impopularidad y enfrentando la sentencia del magistrado romano, curad en mi alma la llaga de la molicie.

Pater Noster. Ave Maria. Gloria Patri.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
V. Miserére nostri Dómine.
V. Ten piedad de nosotros, Señor
R. Miserére nostri.
R. Señor, ten piedad de nosotros
V. Fidélium ánimae per misericordiam Dei requiéscant in pace.
V. Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz
R. Amen.
R. Amén

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